Volví a los zapatos de jazz.
Volví a actuar.
Volví a amistades que formó una pasión en común.
Volví a mi ídolo.
Volví a lo que amo hacer.
Volví a saber qué quiero, cómo lo quiero y dónde lo quiero.
Volví a soñar.
Volví a tener algo que me motiva potencialmente.
Volví a amar lo que hago.
Volví a reír como nunca.
Volví a compartir.
Volví a llorar.
Volví a cantar desde el corazón y más que nunca.
Volví a saltar.
Volví a ser disciplinada.
Volví a tener esperanza.
Volví a un ambiente serio y exigente cuando lo requiere, y cálido y acogedor el resto del tiempo.
Volví a bailar.
Volví a ser yo.
Volví a nacer.
Volví a vivir.
Volví a tantas cosas...
que más que un "volver" es un nuevo comienzo.
Y todo gracias a la más maravillosa de las escuelas:
GRACIAS

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