30 jun 2012

No, la verdad no tuve un buen día, en absoluto. No pude ir a comedia, por razones que no quiero escribir acá. Eso fue lo peor del día, los sábados son mi escape de todo. Y hoy fue un desastre, amigos que me ignoran, amigos que piensan que los odio, amigos que no valoran lo que yo hago por ellos, mi vieja que nunca siempre busca un motivo para discutir, la casi costumbre de la ausencia de mi viejo, pendejos que me dicen ortiva por no ir a Bariloche y ni quiero ponerme a contar todo lo que pasó entre la madrugada y la mañana. Tengo dos personas en mi vida en las que confío ciegamente. Dos, de quién sabe cuantas. El resto me usan de psicóloga o me toman de estúpida, todos. Ahora...

¿A mí?
¿Cuándo me toca algo a mí?
¿Cuándo me toca a mí un día que no tenga que llorar?
¿Cuándo me toca un día que me escuches?
¿Cuándo me toca un día que me preguntes "Cómo estás?" "Cómo va tu vida"?
¿Cuándo me toca un "gracias"?

Da gracias, que ayer tuve un día hermoso y sigo teniendo la sonrisa en la cara hasta hoy. Porque sino, te juro que hoy me iban a hacer explotar, vos especialmente.

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