Es increíble como todo se puede ir al carajo en un instante. Un segundo y ¡paf! un plato menos en la casa...
Mamá y papá se peleaban todo el tiempo desde que tengo memoria, pero nunca quedaban en nada, nunca se separaban, nunca se trataban de arreglar, nunca hacían nada al respecto. Habían semanas en que empezaban peleando, y cada vez se ponía peor, entonces llegaba el fin de semana y yo pensaba "chau, esta vez va enserio, se separan". Pero no.
Desde que volvimos de Cuba, todo iba en general bien, fue por eso mismo que me agarró desprevenida cuando hoy mi mamá se puso a gritar y mi papá a putear en 15 idiomas hasta que nos llamaron a los gritos y dijeron súper alterados que se iban a separar, que no podían vivir más así, que se yo. En el medio iban discutiendo ellos dos, nada que yo no haya visto antes, pero el problema era mi hermanito de 10 años que no esta acostumbrado a estas cosas. Me partió el corazón porque cuando mamá le dijo que se iban a divorciar se puso a llorar pero mal, nunca lo había visto así. Yo hacía lo posible para no mostrarle que a mi también me afectaba. Yo sé que el se apoya en mi por ser la mayor, y por eso sabía que si me veía mal él se iba a poner mucho peor.
Instintivamente le mandé un mensaje a mi mejor amiga diciéndole que necesitaba hablar con ella, que era importante. ¿Por qué? Muchas razones, primero que si yo le iba a contar esto a alguien, la primera, sin excepción, tenía que ser ella. Segundo, que no podía quebrar adelante de mi familia, porque simplemente no me gusta que la gente me vea llorar, así que la llamé porque necesitaba a alguien que me escuchara, y ¿quién mejor que ella, que ya pasó por esto, y además siempre está ahí para mi? Hablar con ella me ayudó mucho, y mientras hablábamos se me caían las lágrimas que no podía dejar que mi familia viera. Porque ella es una de las únicas personas que dejo que me contengan cuando me pasan éstas cosas, no confío en mucha gente. Hay varias cosas que me hubiera gustado decirle, pero tenía tantas cosas en la cabeza que no pude pensar en todo, igual ella pasó por esto, así que creo que para que me entienda no hace falta mucho. Y también le pedí disculpas porque claro, yo desaparezco todo el verano y después pasa esto y salgo llorando en busca de mi amiga... no, eso no está bien. Para nada bien.
Después de cortar la llamada, me fui a dar una ducha de agua fría... no sé bien porqué. No sólo hacía mucho calor en el ambiente, sino que también quizás una ducha de agua fría me iba a ayudar a tranquilizarme un poco y digerir esto con calma. También necesitaba algún escape hasta que mi cara volviera a naturalizarse después de lo colorada que me puse por llorar. En la ducha tenía un millón de cosas en la cabeza y las lágrimas me caían solas, no sé si por tristeza porque papá se iba de casa, por lo agradecida que estaba con Dios por tener gente a quien le importe, por la impotencia que sentía al verlo a mi hermanito así, ¡no sé! sólo sé que la situación me superaba. Después salí, me vestí y... aquí estoy vertiendo todo en mi blog.
Bueno... no sé... esto no va a quedar acá, así que... ampliaremos.
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