"Le pedi disculpas a Víctor y salí. Afuera llovía intensamente, diluviaba a más no poder, y yo, por primera vez en mi vida, pude dejar de lado cualquier opinión proveniente de las personas presentes en la fiesta, y me quedé bajo la lluvia, acordándome de las vueltas que daba con él bajo tormentas similares a esa. Me acordaba de como peleábamos cada amanecer con mal humor. Recordaba como al llegar a casa odiando a todo el mundo, él, de una forma u otra, lograba llenarme de sonrisas. Y entonces, lloré. Lloré por lo que había perdido por motivos que consideraba estúpidos. Lloré por lo que no supe cuidar. Lloré porque hice lo que prometí jamás hacer. Lloré porque le fallé. Lloré porque me falle. Lloré, porque nadie podría percatarse de mis lágrimas bajo la lluvia.
En ese momento, no me importaba ni mi peinado, ni mi caro vestido de reina de corazones, ni el antifaz que se desteñía. Ya no me importaba nada de mi mundo, después de todo ¿qué significaba lo que me quedaba sin él?, ya nada valía para mí. Cuando se fue, se llevó todo con él, todo menos la enorme herida que dejó en mi corazón, vacía, sola. Desearía haberme percatado de eso antes.
Cuando pude ver más allá de mis lágrimas, pude ver, que no era la única que lloraba bajo la lluvia. Por supuesto, era él. ¿Quién más que él iba a tener un impulso de ahogar sus pensamientos con la lluvia, al igual que yo? Se sentó en un banco que estaba ahí afuera en el jardín, y yo, tomé valor y me acerqué."