Tengo 16 años.
Dí la primera audición de mi vida, no con el fin de quedar, sino con el fin de aprender.
Quedé.
Me dieron el protagónico.
El protagónico es de Dracula, el musical.
Mina.
Nada menos.
Mina Murray.
Esto, para mi, teniendo la edad que tengo, significa todo el mundo. Y parece que es el destino que me une a ella. Desde la primera vez que vi el musical. Desde que elegí su vestido para mi fiesta de 15. Desde que Juan me eligió para interpretarla en la muestra de comedia musical. Y ahora, que me eligen, para interpretarla de nuevo, y trabajarla como nunca.
Dios, te suplico, me des lucidez para hacer las cosas bien sobre el escenario. Calma, para que no me venza mi ansiedad. Fuerza, para resistir todo lo que me traiga en consecuencia. Voluntad, para seguir creciendo como artista, y como persona también. Humildad, para no terminar con la soberbia y el ego por las nubes, y mantener el perfil bajo que mucho me ayudó para terminar donde estoy ahora. Fe, para tenerte siempre presente y no olvidarte.
Gracias,
mil gracias,
infinitas gracias
por esta oportunidad
y por todo este año
lleno de mil sorpresas
y mil alegrías.
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