7 oct 2012

Dios: no quiero que sigas coloreando mi vida con el caos de los problemas

Prefiero una adversidad de tiempos no revueltos y aburridos a un mar de angustias y lágrimas por el ir y venir de mi vida. Como una ruleta americana destinada al azar. Como un trompo que no sabe cuando dejar de girar. Como una lucha entre oscuridad y luz. Como mi mente y mi yo. 

Que un día sé, que el otro no. Que un día voy el otro volví. Que un día paro y el otro sigo. 

Estúpida ignorancia. Maldita inmadurez. Tristeza oscura, difusa y dispersa. Soledad. Vacio. Esa tonta costumbre de escribir solo cuando estoy mal. En casa, sola. En la escuela, sola. En la calle, sola.

Un vaso de agua, y a cantar. Vocalizá Mara, y al escenario. Abajo, discusión. Arriba, me quema. Afuera, desmayo. Adentro, pasión. ¿Qué más? ¿Confusión? ¡No! ¿Alegría? ¡No! ¿Qué es? Color rojo, furioso. Y un blanco, templado. ¿Quién sos? Le dije. La frustración, contestó.

Aguantá, me dijo. Respirá, siguió. Todo llega, todo vuelve y todo pasa. Paciencia. Vamos Mara, mirá al cielo y sonreí.


Estúpida vida multicolor. Sigue coloreándose con el caos de los problemas.

¿Porqué?

No hay comentarios:

Publicar un comentario